Salimos en un tren desde Milan a las 14:35 y llegamos a Venecia a las 17:10. Este tren se tiene que reservar previamente, la reserva cuesta 10 euros con el billete de interrail.
Todo el mundo cuenta que Venecia tiene un encanto especial, y la verdad es que lo tiene, y no solo por que esté repleta de canales, puentes y góndolas. El ambiente que se respira paseando entre sus calles (no encontramos que oliera mal, como dicen), es extrañamente agradable, dado que está lleno de turistas, pero al parecer todos tienen la misma sensación de bienestar. ¿Es posible que se deba al hecho de no ver u oír ni un solo coche o moto en todo el día? Los únicos vehículos con ruedas que vimos en dos días, fueron un par de bicis. Se hace extraño cuando vienes de una ciudad donde el claxon forma parte de la banda sonora de nuestra vida.

Venecia hay que visitarla andando, es pequeña y puedes recorrerla entera en un solo día. Nosotros nada más bajar del tren cogimos el vaporetto, podríamos haber ido caminando pero al menos una vez tienes que coger un vaporetto en Venecia, así que mejor hacerlo cuando vas cargado con mochilas. La góndola no era una opción, por 80 euros ¿Al menos el gondolero podía cantarte como en las películas no?

Barrio de San Polo
Nos alojamos en este barrio, a 10 minutos andando de la plaza san marco. “Casa Rosetta for BackPackers”, es una pensión con tres habitaciones, regentada por una china con cara de pocos amigos y que le costaba sonreir. Lo elegimos por precio y situación, el alojamiento en Venecia es muy caro, éste estaba limpio, la cama era cómoda y el desayuno estaba bien, así que para ser de lo más barato que encontramos en Venecia, no estuvo nada mal. Éste es un barrio más tranquilo, cerca del puente Rialto y del mercado. Nos pareció un lugar muy bonito, para nosotros es el mejor lugar para alojarte en Venecia. Hay muchos restaurantes y bares donde van los venecianos, bajando el puente Rialto, hay una plaza donde se reúne la gente, bastante joven por cierto, a tomar cócteles y escuchar música de los bares cercanos.

Cenamos en “Trattoria Alla Madonna”, calle de la Madonna, lo verás porque se forma bastante cola en la puerta, señal de que dentro hay algo bueno. Así que entramos a probar. No es barato pero cenamos bien, buenísimo el vino Merlot de Venecia mmmm. Aunque si quieres comer buena pizza y barato, la noche siguiente fuimos al “Antico Forno", calle Ruga Rialto, la venden por trozos, masa fina y crujiente, muy buenas.
Pasamos a ver “el bar de los sujetadores en el techo”, su nombre es Baccaro Jazz, si pretendes ir a tomar algo de 4 a 7 de la tarde hay “happy hour”.
No puedes irte de Venecia sin tomar un spritz, a cualquier hora del día, verás que la gente lleva vasos con un líquido rosado dentro, eso es. Es algo así como vermut con gaseosa.
Por último, una de las visitas obligadas en Venecia, a parte de pasear por todas sus calle y entrar a ver alguna iglesia (nosotros no tuvimos tiempo para museos o para ir a otras islas), es como no, la plaza y la basílica de San Marco. Te pueden contar lo bonita que es pero no lo sabrás hasta que la veas. Lástima que cuando la vimos nosotros tenía una parte en obras, así que mejor no colgamos ninguna foto porque cualquiera que encuentres por Internet será más bonita.
Aviso, no se puede entrar con tirantes ni pantalón corto, si no llevas nada para taparte te venden una servilleta (literalmente) por 1 euro, es la servilleta más cara que he pagado nunca :)
Pasear por la plaza es un gusto para la vista y los sentidos, en los bares que la rodean tocan pequeñas orquestas de música clásica.
Se puedes subir al campanario, desde donde hay unas bonitas vistas de la ciudad.
En la plaza hay dos puntos de información turística, si no quieres llevar encima una guía pesada, aquí te venden una guía de bolsillo con mapa por 2'5 euros.
Y para acabar con Venecia, no podíamos olvidarnos de hablar de las máscaras de carnaval. Las venden en cualquier puesto ambulante, quiosco, tienda de souvenirs...
Las hay desde 4 euros hasta lo que quieras gastarte, vale la pena entrar a alguna de las tiendas done las hacen allí mismo de forma artesanal. Evidentemente las que valen 4 euros no las encontrarás en estas tiendas, porque están hechas en china.
Aunque viajamos con mochila, yo, amante del carnaval, no pude resistir la tentación de llevarme una :)